Yo corro

Correr está de moda. Dicen de este deporte que es como una “droga sana” y que quien lo prueba, se engancha. Sus seguidores van en aumento y los participantes en los maratones se han duplicado. Un dolor temporal que proporciona gloria eterna.

A diferencia del compañero del vídeo yo sí que sé cuando empecé a correr, fue a finales del verano pasado. Antes de convertirme en runner, transcurrieron 5 meses para que mi mente diera la orden a mi cuerpo y antes de eso, toda una vida dedicada al fútbol. La verdad es que ser futbolero practicante desde la infancia provoca que los deportes en solitario no sean tan atractivos para uno, pero mi opinión al respecto ha cambiado con los años. Siempre he sido amante de los deportes de equipo, creo que el trabajo en grupo es más enriquecedor, aunque también pienso (ahora) que los deportes individuales son muy buenos para conocerte mejor y reforzar la confianza en uno mismo, y eso, es en lo que más me ha ayudado en los últimos tiempos.

Soy y he sido de fútbol durante mucho tiempo y después de acabar mi “carrera” futbolística antes de lo que uno hubiera querido y dejarlo en segunda regional, necesitaba algo que me mantuviera en forma ya que los partidos esporádicos no ayudan a mantener el tono físico. Pasé de entrenar 3 veces por semana y jugar el domingo a practicar el deporte rey en campos de diferentes medidas, de vez en cuando y sin calentar. Tras tiempo en esta situación, un apasionado del deporte en general como yo, decidí convertirme en corredor, en ‘encontrador’ de caminos, de sitios, en un investigador de lugares, y pateador de vilas olímpicas y paseos marítimos.

Nunca hubiera imaginado estar tan endrogado a día de hoy de uno de los deportes individuales más colectivos del planeta. Y es que aunque uno corra muchas veces solo, no lo estás del todo, siempre puedes encontrar en cualquier sitio y cada vez más a runners de todo tipo aunque no intercambien palabras contigo, algunos compartirán ritmo contigo, unos cuantos verás que van más lentos que tú y te animarás, y otros simplemente te dejarán desorientado por la velocidad con la que te adelantan.

Correr me ha aportado más disciplina y ser más sacrificado de lo que ya era. En realidad me costó comenzar y entrar en dinámica pero no me supuso mucho esfuerzo convertir el correr en una rutina. El resultado de esta nueva costumbre personal está en mi participación en la Cursa Bombers de Barcelona del pasado domingo. Fué mi primera prueba oficial como runner y no pude estar más satisfecho, acabé los 10K en la posición 11812 con un tiempo de 52 min y 54 s (K5 en 27:15), entrenando solo dos semanas. Me llevé de la Cursa una muy buena experiencia y unas rodillas sobrecargadas por el esfuerzo, pero con ganas de más y con el objetivo de bajar tiempos para las próximas carreras.

Cursa Bombers 2012 - Nike

Correr es adictivo. Uno no lo cree hasta que lo prueba. Cuesta empezar pero una vez en rodaje no hay día que no te plantees salir y quemar unos pocos kilómetros y un poco de tiempo. Cuando este deporte te seduce comienzas, sin querer pero queriendo, a buscar planes de entrenamiento, las últimas recomendaciones nutricionales para corredores, las próximas carreras de 10K que faltan por celebrar en lo que queda de año en tu ciudad, y a mirar por internet las próximas zapatillas que vas a gastar dándote cuenta que elegir una es más complicado de lo que creías, hacerlo es toda una ciencia, ni Eduard Punset sabría lo que al homínido le pasa por su cabeza cuando ve tantos tipos de marcas, suelas, pieles, cauchos y demás tejidos y materiales que hacen de una zapatilla la mejor en su especie.

Al convertirte en runner ya nunca dejas de marcarte objetivos. Te conviertes en un “medidor” de pulsaciones, tiempos y distancias, a inventarte metas para las próximas carreras e incluso barajas la posibilidad, porque se lo ves a los que se dedican a esto, de pagar por un chip amarillo para tener registradas tu marcas y competir en una liga con otros runners, o por un dispositivo de pulsera GPS para que te ayude a gestionar tus carreras y de esta manera poder analizar mejor tu evolución.

La competitividad viene instalada en mi por defecto, competir me motiva para avanzar y creo que es bueno para mejorar. Compito principalmente conmigo mismo y después suelo medirme con los demás. Lo curioso es que vengo de un ecosistema tan competitivo como el fútbol y llego a otro que no es que lo sea de por sí, sino que uno mismo hace que así sea. Además, tienes herramientas que te ayudan a que lo hagas más desafiante, o sea que no hay escapatoria.

Yo corro por salud física y mental y porque es una experiencia liberadora. Me he convertido en uno de esos locos que corren, de esos que serpentean gente en el paseo de la playa, de los que esquivan farolas, saltan charcos, de los que se molestan con los coches que no frenan, de los que saben que aunque se inscriban en una carrera no la van a ganar, de los que se agotan solo para disfrutar del descanso… pero sobretodo soy de esos que hacen del deporte una forma de vida.

Ahora que he escrito este post tendré siempre presente cuando empecé a correr pero no cuando acabaré.

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