Lo bueno si es sencillo dos veces bueno

“La simplicidad es la máxima sofisticanción.” Leonardo da Vinci


Tiene poco más de 80 años y no ha perdido ni un ápice de actualidad. La Silla Barcelona, es un claro ejemplo de que lo simple es más interesante, que reducir cualquier cosa a lo esencial y despojarlo de elementos sobrantes es sencillamente lo mejor.

Me declaro amante de lo básico, lo necesario e imprescindible. Abogo por lo simplificado de las cosas y por la ausencia de ornamentos. Pienso que el diseño simple funciona mejor, se entiende más, es más atractivo y elegante y perdura más en el tiempo. La Silla Barcelona refleja todo eso y demuestra que con poco se puede decir mucho, deja claro que menos es más.

Mies van der Rohe, diseñador de dicha silla y arquitecto referente del minimalismo durante el siglo XX, lo hacía muy bien. Sabía que dejar a un lado lo complicado era lo mejor y eliminó en aquel entonces toda aquella arquitectura de interior sobrecargada para limpiar todo, refrescarlo, abrirlo, airearlo, dejarnos ver la luz, dejarnos ver el polvo y deshacernos de lo inútil.

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