En busca de la idea escondida

Tener una idea para comenzar a emprender parece algo complicado. Uno revisa escritos de emprendedores destacados con experiencia fracasional y, después de un puñado de lecturas, llegas a la conclusión que las buenas ideas son relativamente difíciles de encontrar, que antes de que alguna se apodere de tu pensamiento la misma idea se instaló ya en el de otra persona, y que da igual lo que te haya costado encontrar esa “gran idea” que puede que tenga todos los números de ser desperdiciada y dignamente enterrada en el cementerio de ideas de emprendedores por culpa de llevar una vida demasiado alocada y suicida.

Piensas después que las ideas están hechas de aire, que cuestan trabajo ecnontrarlas y encima no se sabe de dónde vienen. Son volátiles, efímeras, escurridizas, incluso algunas tienen miedo a la oscuridad. Además, se pueden matar con una burla, un chiste, un bostezo y hasta con una simple levantada de ceja. Se asustan con facilidad y si no estamos pendientes de agarrarlas bien, desaparecen y no las vuelves a ver jamás. Leer más “En busca de la idea escondida”

Aquellas maravillosas obras

“¡Oh! es Arquitecto Técnico”, decían antes. “¡Uf! es Arquitecto Técnico”, dicen ahora. Una de las profesiones más cotizadas, reconocidas y versátiles hace muy pocos años, ha dejado de ser importante. Quien ha poseído esta titulación durante la mejor racha constructiva en la historia de España, sabe que ha pasado de ser ‘especie protegida’ a convertirse en ‘especie en peligro de extinción’. Los Arquitectos Técnicos han pasado de ser los más solicitados, envidiados y mejor remunerados, a ser invisibles para el sistema. Llegó el ajuste tras años de borrachera a base de agua con polvo de ladrillo y hormigón. Como que es hora de replantearse si seguir conectado  a la  profesión o dejarlo y dedicarse a otra cosa.

El sector de la construcción, donde yo me he movido en los últimos años, precisamente como Arquitecto Técnico, prácticamente no existe. Lejos de mejorar, tiene síntomas de seguir delirando, con la licitación pública parada y con el sector privado sin financiación. Ahora ‘en ocasiones veo obras‘, como diría aquél. Parece que la construcción se ha convertido en una especie de ilusión óptica capaz de presentarse misteriosamente en cualquier solar que mires susceptible de ser construído. Si alguna vez os pasa, que sepáis que siempre aparece en forma de gran obra llena de obreros hormigonando, técnicos mirando planos y custodiada por grandes grúas trabajadoras.

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